La lealtad, una virtud de peso.
"El único valor vital que una empresa tiene es la
experiencia, habilidades, innovación y conocimientos de sus empleados".
-Leif Edvinsson
-Leif Edvinsson
El Director de Proyectos de la empresa Constructora
S.A. solicitó a una de sus colaboradoras
entregar un reporte fundamental para una auditoría que se tendría que presentar
al día siguiente, la información requerida era vasta, y necesitaría del apoyo
de sus subordinados directos para lograr finalizarlo, todos iniciaron a
trabajar con la mejor actitud, sin embargo, con el paso de las horas surgían
más y más detalles que no se podían pasar por alto y complicaba aún más la
entrega, cuando llegó la hora de salida, Alondra, la coordinadora a cargo del
área les dijo a sus colaboradores que se retiraran y que ella continuaría,
todos se despidieron, sin embargo, hubo uno de ellos que decidió permanecer en
el lugar y le dijo que no permitiría se quedará sola, pues eran un equipo y
todos debían sudar la camiseta con la misma intensidad, al escuchar esto los
demás compañeros se regresaron a trabajar de la mano de su coordinadora hasta
que lograron finalizar el reporte y celebrar el cumplimiento de una auditoría
de calidad que representaba la oportunidad de ser certificados bajo el sello de
ISO 9001:2015. Este ejemplo muestra que la lealtad no se trata de leyes o
reglas que se establezcan en una empresa y que los empleados están obligados a
seguir, sino de un comportamiento genuino que sale a flote en momentos de adversidad.
En la actualidad muchas empresas se enfocan en pensar que la
lealtad se consigue únicamente fortaleciendo el clima organizacional,
disminuyendo los índices de rotación o midiendo por medio de encuestas la
satisfacción de los colaboradores, sin embargo, esto no necesariamente brindará
un cronómetro para medir realmente una lealtad genuina. Las encuestas pueden
ofrecer resultados “favorables” sobre clima organizacional, pero continúan
teniendo altos porcentajes de empleados que se expresan mal de sus jefes
directos y de la misma empresa donde trabajan, empleados dispuestos a vender
información confidencial y dispuestos a propiciar una competencia desleal.
Entonces, ¿cómo saber si realmente las empresas cuentan con empleados leales?
Una forma clara, es como el ejemplo que se comparte al inicio de este blog, un
momento donde perfectamente su jefe directo les podía obligar a quedarse, sin
embargo, surgió de ellos la voluntad de seguir hasta lograr finalizar lo
solicitado, sacrificando su tiempo de descanso y de familia por un jefe que muy
probablemente ha estado dispuesto a caminar a su par, y no por encima de ellos.
Hablar de lealtad es visualizar un ingrediente clave para el crecimiento y desarrollo de cualquier negocio, particularmente en la actualidad, donde las empresas se mueven en mercados depredadores y no escatiman recursos para lograr posicionarse como marca líder en el mercado. Hablar de lealtad no es sinónimo de caminar a ciegas y hacer todo lo que la empresa solicite sin manifestar desacuerdos en caso que los hayan, ya que un colaborador debe ser capaz de distinguir entre una acción correcta de una incorrecta y expresar con toda libertad su inconformidad con los debidos argumentos para no poner en riesgo sus principios éticos y morales, pues lo que quedaría en juego es la credibilidad y honestidad del empleado.
Hablar de lealtad es visualizar un ingrediente clave para el crecimiento y desarrollo de cualquier negocio, particularmente en la actualidad, donde las empresas se mueven en mercados depredadores y no escatiman recursos para lograr posicionarse como marca líder en el mercado. Hablar de lealtad no es sinónimo de caminar a ciegas y hacer todo lo que la empresa solicite sin manifestar desacuerdos en caso que los hayan, ya que un colaborador debe ser capaz de distinguir entre una acción correcta de una incorrecta y expresar con toda libertad su inconformidad con los debidos argumentos para no poner en riesgo sus principios éticos y morales, pues lo que quedaría en juego es la credibilidad y honestidad del empleado.
Pensar en lealtad no se trata de sonreír siempre o de ser
agradable todo el tiempo, transmitir calidez significa que puedes mostrar a
alguien más que compartes sus metas y aplaudes sus valores.
Muchas empresas se enfocan únicamente en alcanzar sus utilidades, sin embargo, para ello se requiere de colaboradores que estén altamente comprometidos, dispuestos a avanzar al ritmo de los objetivos institucionales, lograr que los líderes de las empresas cambien su pensamiento tradicional resulta altamente desafiante, usted se preguntará ¿Por qué?, porque a pesar que estamos en el siglo XXI un alto porcentaje de empresas aún ven el recurso humano como una pérdida de dinero, y no como la catapulta que necesitan para crecer en la dirección esperada.
Una lealtad transparente va más allá de lo legal, más allá de lo exigible por las normas o códigos de la empresa, lograr contar con empleados comprometidos va más allá de invertir en capacitación, invita a invertir en selección dando mayor peso a las competencias éticas, morales y de comportamiento de un candidato. El desafío viene en lograr diseñar herramientas que contribuyan a realizar un proceso de selección efectivo para alcanzar contratar no solo empleados técnicamente capaces, sino empleados que vivan virtudes. Una vez que se cuente con personal capacitado a nivel técnico y moral, entra el papel fundamental de los directivos, para revisar el trato que dan a sus empleados y fomentar una cultura que contribuya a sembrar confianza en ellos, los empleados son muy perspicaces y pueden percibir cuando lo único que interesa de ellos es su productividad y eficiencia, si un empleado no se siente tratado como persona, es muy complicado que cuando vengan las adversidades esté dispuesto a dar la milla extra que se necesita.
Muchas empresas se enfocan únicamente en alcanzar sus utilidades, sin embargo, para ello se requiere de colaboradores que estén altamente comprometidos, dispuestos a avanzar al ritmo de los objetivos institucionales, lograr que los líderes de las empresas cambien su pensamiento tradicional resulta altamente desafiante, usted se preguntará ¿Por qué?, porque a pesar que estamos en el siglo XXI un alto porcentaje de empresas aún ven el recurso humano como una pérdida de dinero, y no como la catapulta que necesitan para crecer en la dirección esperada.
Una lealtad transparente va más allá de lo legal, más allá de lo exigible por las normas o códigos de la empresa, lograr contar con empleados comprometidos va más allá de invertir en capacitación, invita a invertir en selección dando mayor peso a las competencias éticas, morales y de comportamiento de un candidato. El desafío viene en lograr diseñar herramientas que contribuyan a realizar un proceso de selección efectivo para alcanzar contratar no solo empleados técnicamente capaces, sino empleados que vivan virtudes. Una vez que se cuente con personal capacitado a nivel técnico y moral, entra el papel fundamental de los directivos, para revisar el trato que dan a sus empleados y fomentar una cultura que contribuya a sembrar confianza en ellos, los empleados son muy perspicaces y pueden percibir cuando lo único que interesa de ellos es su productividad y eficiencia, si un empleado no se siente tratado como persona, es muy complicado que cuando vengan las adversidades esté dispuesto a dar la milla extra que se necesita.
Con base a esto, podemos concluir que la lealtad genuina no
se trata necesariamente de actitud, la lealtad genuina debe ser ganada e
inspirada por un trato de calidez por parte de sus superiores. Un verdadero
jefe se cambia la camiseta y se vuelve líder, un líder dispuesto a orientar, a
guiar e inspirar para que todos sus subordinados le puedan ver con respeto y
admiración, mas no con intimidación y temor. Es importante recordar que un
empleado siempre va a observar a su jefe y que solo mediante el ejemplo de
conducta se logrará que ellos tengan la disposición a dar la milla extra por la
empresa y a no considerar si quiera la idea de ser desleales.
Te comparto algunas estrategias que pueden influir
directamente para fomentar una cultura de lealtad:
Finalizo con una frase de Elbert Hubbard que afirma: “Una onza de lealtad vale más que una libra de inteligencia”
- Reconocer el trabajo de los colaboradores, por muy grande o pequeño que sea, debes hacerle ver que valoras su esfuerzo y desempeño.
- Hacer que puedan interiorizar la misión, visión y valores de la empresa para promover un mayor sentido de pertenencia, y que sepan que su trabajo es sumamente importante para el cumplimiento de los objetivos organizacionales.
- Busca desafiar continuamente a los empleados, dando la libertad de que puedan hacer propuestas y evaluar su viabilidad para apoyarles en la materialización de las mismas, esto contribuirá a promover una cultura de motivación y desafíos positivos.
- Promover ambientes de confianza donde los empleados tengan la libertad de hablar con su superior sin temor a ser rechazados, bajo la siguiente premisa “si presentas un problema, trae consigo un mínimo de 3 posibles soluciones”
- Invertir en los empleados, desde el proceso de selección para contratar personas competentes a nivel técnico y moral para que los procesos de capacitación sean para reforzar esa línea de valores.
- Toma en cuenta la opinión de tus colaboradores, escúchales y dales objetivos desafiantes para que puedan sentir que participan activamente mientras generan mayor compromiso, motivación y esfuerzo.
- Crea un ambiente donde se pueda implementar la metodología ágil, y en ocasiones los empleados puedan trabajar desde su casa, para propiciar un balance entre su horario de trabajo y su familia, siempre ligando sus funciones y tiempo a los objetivos trazados en la organización.
- Cuida el lugar de trabajo de tus empleados, dótales de los recursos y equipo que necesitan para que puedan cumplir con todas sus funciones sin ningún tipo de distracción.
- Promueve políticas de incentivos por medio de bonos, puedes crear una campaña que promueva la puntualidad, productividad, limpieza etc. Pero que el bono no necesariamente sea en efectivo, puedes ofrecer salidas a cenar, a lugares recreativos, al cine, actividades que contribuyan a que el empleado tenga un tiempo de distracción y lo pueda compartir con familiares o amigos.
Finalizo con una frase de Elbert Hubbard que afirma: “Una onza de lealtad vale más que una libra de inteligencia”
Te invito a realizar un proceso de autoreflexión, para que
puedas valorar desde la perspectiva en que te encuentres, ya sea como empleado
o empleador lo siguiente: ¿Estás siendo un empleado realmente leal para la
empresa en la que actualmente trabajas? ¿Eres un jefe comprometido por
resguardar y fomentar la lealtad genuina de tus empleados?
Piénsalo...


